El iglú
I
Cuando se levantó del suelo ya no quedaba nadie en el parque. Los que jaleaban y gritaban
como locos habían desaparecido. Le dolía debajo del ojo, estaba abultado pero no sangraba.
Recogió la mochila y miró a ver si estaba el móvil. Seguía ahí, al menos no habían sido unos
ladrones, solo se habían comportado como unos hijos de puta, pero no como unos ladrones.
Estaba anocheciendo y aun tardaría un cuarto de hora en llegar a casa. Luego tendría que dar
una explicación creíble a sus padres, una explicación que no se creerían, una explicación que
provocaría algunos reproches del tipo "nunca nos cuentas nada", pero que le facilitaría una
posibilidad de escape relativamente rápida.
Llegó a casa y estaba vacía, mejor. Subió al cuarto de baño y se miró la cara en el espejo.
-Joder, cabrones!
La primera vez que te pegan te asustas mucho cuando te miras en un espejo. Parece que no fuera a tener arreglo, pero en un par de días la cosa mejora bastante. El ojo apenas se veía y era
la segunda vez en tres meses que aparecía así por casa. No iba a poder ocultarlo, no eran ciegos
y mucho menos estúpidos. En esos momentos se acordaba del iglú.
Sonaron las llaves en la puerta de abajo. Eran sus padres.
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2 comentarios:
Paso por aquí sr. Ash, leo, respiro y de pronto siento unas ganas irrefrenables de darte un beso de esquimal... será por el frío, lo del iglú no tienen nada que ver.
Resistencia.
Muack
Mola. Seguidor me hago a la de YA!
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